Soñé que echaba de menos…

Anoche tuve un sueño raro. Soñé que echaba de menos.

No a alguien en concreto, ni a mi adolescencia, ni siquiera a esa versión de mí que hace deporte, come semillas de chía y no necesita alarmas para recordar que tiene cosas que hacer.

Soñé que echaba de menos el hecho de echar de menos.

Una especie de nostalgia de la nostalgia pero nivel experto.

Mi cerebro, que por lo visto tiene más sensibilidad que yo cuando estoy despierta, decidió que ya era hora de una sesión de melancolía.

Me plantó en una calle que no reconozco con una bufanda que jamás he tenido (pero que me quedaba estupenda), y me hizo sentir esa sensación blandita de “me falta algo”… aunque no sabía el qué.

¿Y esto tiene sentido? Pues si. 

Desde la psicología, la nostalgia no es una señal de debilidad ni un drama innecesario. Es una emoción útil que nos recuerda lo que valoramos, nos conecta con nuestra historia, y nos ayuda a hacer hueco para lo nuevo.

Vamos, que no es solo para escribir canciones tristes o mirar fotos viejas. 

Lo curioso es que cuando dejamos de extrañar, no es que estemos más sanos sino demasiado ocupados siendo funcionales.

¿Demasiado “todo bien, gracias”?

¿Demasiado “no tengo tiempo para sentir, tengo mil cosas que hacer”?

¿Sabes ese cajón que todos tenemos en casa? Ese que no sabes muy bien para qué sirve pero está lleno de cosas, algunas de ellas más importantes de lo que creemos: pilas, gomas, destornillador, una llave que no abre nada, un imán de nevera que te regaló alguien que ya no está…

Pues la nostalgia es como ese cajón. No siempre sabes qué hay dentro, pero cuando lo abres, te das cuenta de que lo necesitabas.

Desde el punto de vista clínico, permitirnos sentir esa falta, aunque no sepamos de qué exactamente, es señal de que estamos conectados con nuestra parte más humana.

No es debilidad. Es sensibilidad y no hay que reprimirla ni ignorarla. Si tu inconsciente te regala una sesión de melancolía, acéptala, aunque no entiendas muy bien por qué…

En resumen… si alguna vez te sientes un poco rar@, como si hubieras llorado sin lágrimas, no te preocupes. Tal vez tu cerebro te está recordando que tienes ese cajón emocional lleno de cosas importantes. Y abrirlo, aunque sea en sueños, es una forma de cuidarte.

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