Positivismo y Positividad no son lo mismo.
Mientras que el Positivismo es una doctrina filosófica con implicaciones en la epistemología y la ciencia, la Positividad es un enfoque psicológico y emocional hacia la vida y las circunstancias personales.
Y si, se ha puesto de moda hablar de la Positividad en todos los ámbitos y contextos…
Pero ¡ojo! Insistir en mantener una actitud positiva ante cualquier circunstancia puede llevarnos a ignorar o invalidar nuestras emociones más complejas y, a menudo, necesarias.
El dolor, la tristeza y la frustración son emociones que nos permiten comprender profundamente nuestra realidad, impulsarnos al cambio y crecer.
Por ello, y a pesar de su mala prensa, la negatividad no es inherentemente mala, sino una parte esencial de nuestra experiencia humana que puede ser motriz para la reflexión y la reevaluación de nuestras vidas.
Como se dice popularmente, “en el término medio está la virtud”… Imponernos la Positividad a expensas de negar la realidad de nuestras emociones, sólo nos llevará a las garras de una Positividad Tóxica, con consecuencias perjudiciales para nuestra autoestima, nuestra proyección social, nuestras maneras de relacionarnos, y a la larga, nuestra salud mental.
Créeme, ser auténtic@ no genera traumas de identidad.
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