EL LATIDO DEL MUNDO

Desde el pasado 1989, cada 20 de Noviembre celebramos una fecha muy significativa en la que conmemoramos la aprobación de la Convención sobre los Derechos de los niños y niñas por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta Convención ha sido, es y será el tratado internacional más ratificado de la historia y reconoce a todos los niños y niñas como sujetos de pleno derecho  y que deben ser PROTEGIDOS, RESPETADOS y ESCUCHADOS.

Teniendo en cuenta la cruda actualidad y realidad de muchos niños y niñas que en estos momentos están siendo afectados y perjudicados por conflictos mayores, en el que no se están respetando sus derechos, este año me gustaría dedicarles este post.




Si ser padres o madres ya es difícil, ni os cuento lo que es ser altruista en un mundo donde no sólo existe la maldad, sino que además parece que está de moda ejercerla y/o alinearse detrás de los que la ejercen.

No sé vosotr@s, pero yo sufro con cada noticia, imagen o historia en la que percibo el sufrimiento de un niño o niña: una guerra, una situación de maltrato, parricidios, situaciones de abandono que jamás seré capaz de comprender y menos aún en un país como España...

Estas situaciones me hacen plantearme muchas veces cómo puedo preparar a mis hijos para el mundo en el que vivimos y el que está por venir, y qué herramientas puedo poner a su alcance para defenderse, defender su infancia y defender la de los demás niños y niñas, sean de donde sean.

Mi reflexión de hoy, es una oda a la ESPERANZA, porque es verdad que es una fuente de motivación así como de inspiración.
No debemos perder la esperanza de que las cosas mejoren, es más, no debemos dejar de implicarnos en que así sea.

El Día Internacional de la Infancia no sólo es un reconocimiento para ell@s, sino una oportunidad  para nosotros, los adultos, para que reflexionemos sobre la situación de la infancia en el mundo, celebremos sus logros, reconozcamos los problemas y desafíos que deben afrontar, promovamos su desarrollo y denunciemos la vulneración de sus derechos...

Porque esas ESPERANZAS de hoy se traducen en valores nobles de respeto, en cultura, educación, salud física y mental, sentimientos de protección,...y es una inversión asegurada a largo plazo, porque nuestros niñ@s de hoy, algún día serán esos adultos que tendrán que coger el testigo y seguir contagiando estas esperanzas, para que se siga velando por sus derechos y garantizar su bienestar.

Mis mejores deseos para tod@s ell@s y para los adultos que nos abanderamos porque así sea con FE y VALENTÍA.

 

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